Te pasas el hilo dental… y sale sangre. La reacción habitual es “vale, pues no lo uso”. Pero si sangra, muchas veces es precisamente porque hace falta limpiar mejor entre dientes (con técnica correcta y sin destrozarte).
Por qué sangran las encías (lo más común)
La causa más frecuente suele ser inflamación por placa (gingivitis). La placa se acumula, la encía se irrita y sangra con facilidad.
Ojo: no significa que te estés “cortando” siempre. A veces significa que la encía está inflamada y sensible.
¿Debo dejar el hilo dental?
En general, no. Si lo dejas, la placa gana. Lo que conviene es:
- mejorar la técnica
- mantener constancia
- vigilar si el sangrado persiste
Técnica básica para no liarla
Qué SÍ
- Desliza el hilo con suavidad (sin “latigazo”).
- Rodea el diente en forma de “C”.
- Baja un poco por el lateral del diente y sube (sin dañar la encía).
Qué NO
- Meter el hilo a presión y golpear la papila.
- Hacer serrucho agresivo.
Plan práctico de 7 días
Día 1–2: constancia suave
Hilo una vez al día, despacio. Cepillo suave. No busques “rascar”.
Día 3–4: observa cambios
Si era gingivitis leve, muchas personas notan menos sangrado.
Día 5–7: añade limpieza interdental si hay espacios
Si tienes huecos, a veces un cepillo interdental es más cómodo que el hilo (y más eficaz en espacios amplios).
Cuándo preocuparse (y pedir revisión)
Consulta si:
- Sangras a diario y no mejora en 7–10 días.
- Hay mal aliento persistente, encía roja/hinchada o retracción.
- Notes movilidad, dolor al masticar o pus.
Sangrar no es “normal normal”, pero sí es frecuente y suele tener solución si actúas pronto.
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