Un clásico: te haces (o empiezas) un blanqueamiento dental y, de repente, el agua fría “pincha”. La buena noticia es que muchas veces la sensibilidad es temporal. La mala: si lo gestionas mal, puedes acabar con más molestias de las necesarias.
Por qué aparece la sensibilidad tras blanquear
El blanqueamiento puede aumentar temporalmente la “respuesta” del diente a estímulos (frío, calor, aire). En otras palabras: el diente está más reactivo durante un tiempo.
Qué puedes hacer para aliviarla (sin inventos)
Cambia a pasta desensibilizante
Durante unos días, usa una pasta para dientes sensibles. No hace falta frotar fuerte: suave y constante.
Ajusta la dieta 48–72 horas
Evita:
- Muy frío / muy caliente
- Ácidos (cítricos, vinagre)
- Picantes si además notas encías sensibles
Baja la intensidad
Si estás con un blanqueamiento domiciliario supervisado, muchas veces se puede:
- Espaciar sesiones
- Reducir tiempo de aplicación
- Revisar férulas o encías
(No es “aguantar por orgullo”. Es hacerlo bien.)
Lo que suele empeorar la sensibilidad
- Cepillarte fuerte para “que quede más blanco”.
- Usar pastas abrasivas “whitening” a la vez.
- Combinar con remedios tipo carbón/bicarbonato.
- Seguir blanqueando aunque el diente te esté diciendo “para”.
Cuándo conviene consultar
Pide revisión si:
- El dolor es fuerte o no mejora.
- Notas un punto concreto que duele más (podría haber caries, fisura, encía retraída…).
- Hay inflamación de encías.
Consejo sensato antes de blanquear (para la próxima)
El blanqueamiento va mejor cuando antes hay:
- Encías sanas.
- Higiene correcta.
- Diagnóstico de sensibilidad previa.
Si quieres mejorar tu sonrisa sin sustos, lo ideal es hacerlo con un plan personalizado y seguimiento: blanqueamiento dental en clínica o supervisado.
Si tienes dudas, una valoración en Clínica Dental Galindo te ayuda a decidir sin jugar a la ruleta de la sensibilidad.